Aprobados por los miembros de la Alianza Internacional para el Desarrollo Sostenible en las Regiones de Montaña, comúnmente denominada "Alianza para las Montañas", durante la preparación de su primera reunión mundial que se celebra en Merano, Italia, los días 5 y 6 de octubre de 2003.
Desde hace más de un decenio la comunidad internacional y las Naciones Unidas prestan cada vez mayor atención a mejorar los medios de subsistencia y las condiciones ambientales en las regiones montañosas de todo el mundo, a través de la ejecución del capítulo 13 del Programa 21: "Ordenación de los ecosistemas frágiles: desarrollo sostenible de las zonas de montaña".
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2002 Año Internacional de las Montañas con el propósito de crear conciencia de la urgencia de proteger los ecosistemas montañosos e incrementar el bienestar de los pobladores de esas zonas.
La creación de la Alianza Internacional para el Desarrollo Sostenible en las Regiones de Montaña (a partir de ahora denominada "Alianza para las Montañas") reforzó la prioridad de las montañas y los ecosistemas montañosos en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS), celebrada en Johannesburgo en septiembre de 2002. La Alianza es un resultado tipo II de la Cumbre y su objetivo es la ejecución del párrafo 42 del Plan de Aplicación de la CMDS, que exige tomar medidas en todos los ámbitos para proteger los ecosistemas montañosos y apoyar los medios de subsistencia de esas zonas, a través de la integración de los elementos ambientales, económicos y sociales del desarrollo sostenible de las montañas.
La Alianza para las Montañas se define formalmente a través de su documento de conceptos básicos (a partir de ahora denominado "Documento de Bali"), que las partes interesadas debatieron y terminaron durante el proceso preparatorio de la CMDS.
A finales de 2002 se reiteró la importancia de las montañas en la resolución de la Asamblea General (AG) de las Naciones Unidas correspondiente al Año Internacional de las Montañas (A/RES/57/245). La resolución de la AG también tomó en cuenta la Plataforma de Bishkek como marco para la acción futura en materia de desarrollo sostenible en las zonas montañosas, elaborada en la Cumbre Mundial de Bishkek (noviembre de 2002), acontecimiento culminante del Año Internacional de las Montañas.
Los iniciadores de la Alianza de las Montañas (el Gobierno de Suiza, la FAO y el PNUMA), así como el Gobierno de Italia y el Foro de Montañas, dieron inicio desde entonces al procedimiento de formación de la Alianza. En 2003 ya se han realizado diversas actividades de este proceso iterativo, entre ellas: la celebración de dos reuniones en Suiza; una consulta electrónica moderada por el Foro de Montañas, cuya participación estuvo abierta a todos los miembros de la Alianza; un acto paralelo durante la reunión de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS-11) celebrada en Nueva York, así como el proceso preparatorio para la primera reunión mundial de los miembros de la Alianza para las Montañas, en Merano, Italia.
De conformidad con los objetivos generales definidos en el Documento de Bali, la Alianza para las Montañas es una asociación voluntaria de gobiernos, organizaciones intergubernamentales, autoridades locales y regionales, organizaciones no gubernamentales, el sector privado, la comunidad académica y representantes de otros grupos importantes que colaboran para "mejorar los medios de subsistencia, la conservación y el cuidado de los paisajes de montaña de todo el mundo". Los objetivos y sectores prioritarios figuran en el párrafo 42 del Plan de Aplicación de la CMDS.
La Alianza para las Montañas alentará y promoverá iniciativas concretas y alianzas, por ejemplo a través de programas y proyectos participativos mundiales, nacionales y locales, de protección a los ecosistemas montañosos, salvaguarda de las tradiciones sociales y culturales y lucha contra la pobreza crónica en las regiones montañosas. Un importante principio de este contexto será aprovechar plenamente las redes e instituciones pertinentes ya establecidas y aprovechar su experiencia, con vistas a promover sinergias, eficacia y eficiencia.
La Alianza para las Montañas también contribuirá a la definición y ejecución de políticas basadas en una evaluación adecuada de los recursos naturales y culturales de las poblaciones de las montañas, y al apoyo a la capacidad institucional relacionada con los ecosistemas montañosos. También podría tomar en consideración otros temas, por ejemplo, las montañas como fuente de esparcimiento e inspiración; lugar de producción y consumo de energía sostenible; protección contra la vulnerabilidad ante los desastres naturales; fuentes de conocimiento tradicional y objeto de investigación científica. Dado el carácter transfronterizo de muchas zonas montañosas, será decisiva la conexión de las actividades nacionales y mundiales de largo plazo para el desarrollo sostenible.
De conformidad con lo establecido en el Documento de Bali, la Alianza para las Montañas es una asociación amplia a cuyo amparo todos sus integrantes pueden participar en iniciativas específicas de acuerdo con sus intereses, competencia y conveniencia. Estas iniciativas son los elementos básicos de la Alianza para las Montañas y su sustancia.
La Alianza para las Montañas servirá de mecanismo de acción en red, comunicación y divulgación, así como de centro de intercambio de información para todos sus miembros. Además complementará, apoyará y fortalecerá las iniciativas en curso en materia de desarrollo sostenible de las montañas.
La Alianza para las Montañas fungirá de mediador para la creación de iniciativas conjuntas, facilitando contactos entre países e instituciones, con miras a la realización de actividades mixtas, y creando condiciones para la cooperación y movilización de recursos en los ámbitos nacional, regional y mundial.
La Alianza para las Montañas forjará lazos con otros instrumentos multilaterales, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), la Convención de lucha contra la desertificación (CLD), el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la Estrategia internacional para la reducción de desastres (EIRD) y otros instrumentos pertinentes.
El Documento de Bali estipula que la Alianza para las Montañas debería contar con un lugar común, de fácil acceso para la comunicación (a partir de ahora denominado "Secretaría"). La Secretaría de la Alianza para las Montañas contribuirá a conectar las actividades en curso en materia de desarrollo en las regiones de montaña y promoverá las sinergias y complementariedades, a fin de promover una colaboración más estrecha, evitar duplicaciones, lograr una mayor coherencia y obtener mejores resultados en cuanto al desarrollo sostenible. Pero no coordinará las acciones de los miembros de la Alianza ni les asignará tareas específicas o responsabilidades.
La Secretaría también tendrá a su cargo informar a la Comisión para el Desarrollo Sostenible (CDS).
La Secretaría de la Alianza para las Montañas se instalará en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y se financiará a través de contribuciones voluntarias. Su composición será plural. Sus principales tareas serán ofrecer servicios de comunicación, gestión de conocimientos y mediación, y será un punto de contacto y enlace para los integrantes de la Alianza.
Durante un período provisional que concluye en 2004, se ha establecido en la FAO un servicio temporal de secretaría, con aportaciones de la FAO, el PNUMA y el Foro de Montañas. Durante esta etapa esta estructura evaluará las necesidades de los miembros de la Alianza. Al final de este periodo provisional, la labor, estructura y organización de la Secretaría se someterá a examen y se ajustará a una perspectiva de plazo más largo.
La Alianza para las Montañas es una red flexible y en constante evolución de participantes comprometidos en la colaboración. Su novedad como organización general estriba en que no requiere de un complejo mecanismo de gestión. Con todo, es necesario orientar la actividad de la Alianza para las Montañas mediante una simple estructura de conducción, adecuada a los intereses de los participantes, que garantice la legitimidad y la transparencia en la toma de decisiones.
La futura dirección de la Alianza para las Montañas se fundará en principios como: la participación democrática de todos sus miembros; la transparencia y la presentación de cuentas; la capacidad de respuesta; la eficacia y la eficiencia.
La estructura de conducción de la Alianza para las Montañas se definirá con mayor precisión a través de un procedimiento de consulta abierto a todos los miembros.
Todos los gobiernos pueden ser miembros de la Alianza para las Montañas, comprendidas las autoridades locales y regionales, organizaciones intergubernamentales y de otros tipos, cuyos objetivos y actividades sean congruentes con la perspectiva y la misión de la Alianza para las Montañas, y que llenen los requisitos de incorporación.
Los requisitos de incorporación a la Alianza para las Montañas son:
Los derechos y obligaciones de los miembros de la Alianza para las Montañas se someterán a ulterior consideración durante el período de inicio y se refinarán según sea necesario. top