Alianza para las Montañas

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Plataforma de Bishkek para las montañas

Cumbre Mundial de Bishkek
28 de octubre – 1º de noviembre de 2002

1. Objetivos

La Plataforma de Bishkek para las montañas es producto de la Cumbre Mundial de Bishkek, acontecimiento culminante del Año Internacional de las Montañas 2002. El objetivo de esta plataforma es proseguir las iniciativas existentes y realizar esfuerzos sustantivos que vayan más allá del Año mediante la movilización de recursos, orientación y fomento de sinergias. La plantaforma aportará, en particular modo, un marco para que las partes interesadas y demás partes contribuyan al desarrollo sostenible de las regiones montañosas del mundo. Asimismo, permitirá a las partes actuar conjuntamente en todos los ámbitos, desde el local al mundial, a fin de mejorar los medios de sustento de los pobladores de las montañas, proteger los ecosistemas montañosos y utilizar con mayor inteligencia los recursos de las montañas. Además, la plataforma debería servir de contribución al debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas y al cumplimiento de los Objetivos del Milenio .

2. Antecedentes

La Plataforma de Bishkek para las montañas hace acopio de la rica experiencia contenida en los documentos sobre el desarrollo sostenible de las montañas, comenzando por el capítulo 13: Ordenación de los ecosistemas frágiles: desarrollo sostenible de las zonas de montaña, del Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992. El proceso consiguiente a dicha conferencia culminó en el Año Internacional de las Montañas, que fue promovido por el Gobierno de la República Kirguisa. Los objetivos del Año son “promover la conservación y el desarrollo sostenible de las regiones de montaña, asegurando así el bienestar de las comunidades de las montañas y de las tierras bajas”. Durante los preparativos del Año y en el curso del mismo se celebraron numerosas reuniones sobre diversos aspectos del desarrollo sostenible de las montañas, y sus resoluciones y declaraciones también han contribuido a enriquecer la plataforma, al igual que diversos documentos temáticos, preparados para la Cumbre Mundial de Bishkek por especialistas internacionales, los cuales fueron posteriormente enriquecidos a través de consultas electrónicas. Además, la plataforma toma en consideración las recomendaciones del párrafo 40 del Plan de Ejecución de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en agosto de 2002.

3. Desafíos

El 26 por ciento de la superficie de la Tierra está cubierto de montañas, en donde vive el 12 por ciento de la población del planeta. Las montañas proporcionan recursos vitales tanto para los pobladores de las montañas como para la población de las tierras bajas, inclusive el agua fresca que consume por lo menos mitad de la humanidad, así como reservas críticas de biodiversidad, alimentos, bosques y minerales. En las montañas existe una gran riqueza cultural y éstas proporcionan lugares de esparcimiento físico y espiritual a los habitantes de nuestro planeta, cada vez más urbanizado.

La población de las zonas montañosas afronta grandes retos. Cerca de la mitad de los casi 700 millones de pobladores de las zonas montañosas están expuestos a la escasez de alimentos y a la malnutrición crónica. Los pobladores de las montañas, en particular los grupos desfavorecidos, como las mujeres y los niños, sufren más que otras personas la desigualdad en cuanto a la distribución de los recursos y las secuelas de los conflictos.

Las decisiones políticas que influyen en la utilización de los recursos de las montañas suelen tomarse en los centros de poder, lejos de las comunidades de las montañas, que a menudo son marginadas políticamente y no reciben una compensación adecuada por los recursos, servicios y productos que brindan las montañas. Los ecosistemas de las montañas son profundamente diversos, pero también frágiles, debido a la inclinación de sus pendientes, su altura y paisajes extremos. Muchos de estos ecosistemas están degradándose porque los agricultores se ven obligados a utilizar prácticas agrícolas insostenibles y porque en ellas se practica un desarrollo inadecuado.

El cambio climático, los peligros naturales y otras fuerzas también amenazan el complejo tejido biológico que mantienen las montañas. Las consecuencias de la pobreza y de la degradación ambiental van mucho más allá de las comunidades de las montañas, y se expresan a través de la guerra, el terrorismo, el desplazamiento de refugiados, la pérdida de potencial humano, la sequía, la hambruna y cada vez más derrumbes, deslaves, inundaciones catastróficas y otros desastres naturales tanto en las tierras altas, como bajas. Es más, el rápido derretimiento de los glaciares de las montañas y la degradación de las cuencas hidrográficas está reduciendo la disponibilidad del agua y está incrementando el potencial de conflictos debidos a la continua disminución de los suministros de este vital líquido.

4. Declaración

Nosotros, los participantes de la Cumbre Mundial de Bishkek, acontecimiento culminante del Año Internacional de las Montañas, nos comprometemos a realizar un esfuerzo sostenido y de largo plazo para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible en las zonas de montaña. Tenemos el compromiso de proteger los ecosistemas montañosos de la Tierra, eliminar la pobreza y la inseguridad alimentaria de las zonas de montaña, promover la paz y la equidad económica, y proporcionar apoyo a las generaciones actuales y futuras de los pobladores de las montañas, mujeres, hombres, niñas y niños, para crear las condiciones que les permitan realizar sus objetivos y aspiraciones.

5. Principios rectores

Apoyamos los planteamientos participativos, con intervención de todas las partes interesadas, tanto los multidisciplinarios, como los ecorregionales, descentralizados y de largo plazo, que respetan los principios de complementariedad, diversidad humana, derechos humanos, equidad de género y el medio ambiente. Reconocemos el valor y aprovechamos la información y los conocimientos autóctonos y científicos.

6. Marco de acción

Llamamos a la Organización de las Naciones Unidas y a sus agencias, países miembros, organizaciones internacionales y no gubernamentales, empresas, organizaciones populares, científicos y al sector privado, a invertir conjuntamente sus recursos en las zonas de montaña. También llamamos a las instituciones financieras, inclusive al FMAM, a seguir proporcionando e incrementar su apoyo. El cumplimiento de nuestros objetivos necesitará de la colaboración de todos. Consideramos que este marco es la orientación a seguir durante las décadas siguientes, y reconocemos que los detalles tendrán que ser elaborados por los asociados.

6.1. Las acciones internacionales

Resolución de las Naciones Unidas:
Sugerimos que el Grupo de Orientación del Año Internacional de las Montañas elabore una resolución de la Organización de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible en las zonas de montaña. La resolución puede ofrecer orientación para que la Organización de las Naciones Unidas y sus agencias elaboren políticas y programas de conformidad con los objetivos y principios de la plataforma, e invitar a una mayor cooperación y perfeccionamiento de las acciones en las regiones montañosas de todo el mundo. Es más, alentamos al Grupo de Orientación a destacar las vitales interrelaciones que existen entre las montañas y los recursos de agua dulce, en particular en el contexto del Año Internacional del Agua Dulce, 2003, y a considerar el establecimiento de un Día Mundial de las Montañas.

Alianza Internacional:
Apoyamos la Alianza Internacional para el Desarrollo Sostenible de las Zonas de Montaña, resultado”tipo 2” de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, celebrada en agosto de 2002. Acogemos con beneplácito el ofrecimiento de la FAO de convertirse en sede del secretariado de la Alianza y de poner a su servicio al Grupo Interinstitucional de Trabajo sobre las Montañas. Llamamos al PNUMA a garantizar una gestión respetuosa del medio ambiente en las regiones montañosas, en particular en los países en desarrollo, mediante el fortalecimiento de las redes y evaluaciones ambientales, la facilitación de acuerdos regionales y el estímulo a establecer una cooperación entre los sectores público y privado. Contamos con la participación continua y cada vez mayor del PNUD, la UNESCO, la UNU y otros organismos de la Organización de las Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo, otras organizaciones internacionales y los países.

La estructura y las modalidades de trabajo se elaborarán con mayor detalle para garantizar la eficacia de la Alianza. Invitamos a las organizaciones y a los países interesados a integrarse en la Alianza y garantizar su sostenibilidad económica.

Recibimos con beneplácito la propuesta de crear, en el contexto de la Alianza, una Red internacional de países y regiones montañosos en desarrollo, y apoyamos la creación de un grupo de trabajo para su ulterior elaboración.

Creación de capacidades:
Consideramos que la creación de capacidades, en todos los ámbitos, es decisiva para mejorar la competencia de las partes interesadas en las montañas, y conocer mejor los procesos que se llevan a cabo en las montañas, sus problemas, necesidades, oportunidades y ventajas. Se requiere de la participación de todos los sectores de la educación, las ONG, los gobiernos, las autoridades normativas y los organismos internacionales.

Ciencia y tecnología:
Invitamos a la comunidad científica y a sus organismos financiadores, internacionales y nacionales, a promover asociaciones y programas internacionales de investigación, seguimiento y alerta en apoyo al desarrollo sostenible de las regiones montañosas. En particular, insistimos en que las iniciativas deberían orientarse hacia los aspectos biofísico, político, social, económico y cultural, y que éstas utilicen enfoques disciplinarios, interdisciplinarios y transdisciplinarios, para contribuir de esta manera al conocimiento integral de los problemas y oportunidades que conlleva ell desarrollo sostenible de las montañas.

6.2. Acción en el ámbito regional (supranacional)

Enfoque regional:
Estamos convencidos de que las regiones montañosas transfronterizas tienen características ambientales, sociales, políticas, culturales y económicas, así como potencial para el desarrollo, y por ello necesitan planteamientos específicos y recursos.

Cooperación regional:
Instamos a que el desarrollo y la conservación en las regiones montañosas transfronterizas se coordine entre las partes interesadas de río arriba y río abajo, y entre todos los asociados interesados.

Acuerdos regionales:
Apoyamos la utilización de instrumentos formales, como cartas, convenios y políticas integradas para promover la cooperación internacional entre los países que comparten zonas montañosas.

6.3. Acciones nacionales

Gobernanza:
Llamamos a los gobiernos nacionales a aplicar el principio de complementariedad, delegando la toma de decisiones políticas al nivel más bajo posible de toma de decisiones, desde el ámbito nacional al subnacional, hasta los ámbitos de las responsabilidades por parte de la comunidad, de las organizaciones y del sector privado.

Promoción:
Invitamos a los gobiernos nacionales a elaborar leyes, políticas y procedimientos a favor de sus zonas montañosas, en particular las que están marginadas desde el punto de vista del desarrollo económico y social, y a establecer de conformidad sus prioridades nacionales. También invitamos a los partidos políticos y a los gobiernos a participar en las iniciativas internacionales, siempre que tengan aceptación local.

Datos específicos de las montañas:
Reconocemos que la falta de datos de índole socioeconómica y ambiental, desglosados desde el punto de vista espacial, constituye un obstáculo para reconocer y analizar, de manera específica, los temas relacionados con los medios de sustento en las zonas de montaña. Alentamos a los gobiernos a producir, publicar y utilizar datos específicos acerca de las montañas, a fin de mejorar las políticas para el desarrollo sostenible de las montañas, especialmente, en relación con las economías dominantes de las tierras bajas.

Inversión y mecanismos de compensación:
Estamos convencidos de que las desigualdades económicas entre las montañas y las zonas que las circundan pueden reducirse a través de la inversión y de otros medios. Alentamos a los gobiernos a introducir mecanismos de compensación para los bienes y servicios que proporcionan las comunidades, empresas, panoramas naturales y culturales de las montañas, mediante negociaciones entre las personas interesadas y los beneficiarios.

Proporcionar acceso:
Reconocemos que las características físicas de las regiones montañosas obstaculizan el acceso en muchas formas. En particular, llamamos a los gobiernos a que utilicen la tecnología informática y de comunicaciones en beneficio de los pobladores de las montañas.

6.4. Acciones locales

Intendencia local:
Apoyamos la gobernanza y la propiedad local de los recursos, la libertad individual, la autodeterminación cultural y los sistemas tradicionales de creencias que constituyen la base y el centro del desarrollo sostenible de las zonas de montaña, especialmente en donde hay una gran influencia económica de fuerzas externas.

Desarrollo local:
Instamos a todas las partes interesadas a garantizar el mejoramiento de los medios locales de sustento, la promoción de la actividad empresarial, la protección ambiental, así como la utilización sostenible de los recursos naturales. Los asociados externos deberían tratar de apoyar las iniciativas locales cuando se les solicite.

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