Más de la mitad del territorio mexicano es montañoso y unos 12 millones de personas viven a grandes alturas, comprendidas 56 distintas comunidades étnicas. La montaña más alta y conocida de México es el volcán de Orizaba, en Veracruz. Las montañas de México contienen una de las variedades más ricas de bosque templado del mundo, y en ellos vive el 10% de la biodiversidad mundial. Los recursos hídricos también tienen un gran valor, ya que las montañas alimentan 1,2 millones de hectáreas de lagos.
Sin embargo, los suelos y el ecosistema de las regiones montañosas de México muestran una gran degradación. Los bosques se han talado o abandonado al deterioro, y la deforestación es un gran problema de hoy. Las comunidades de las montañas sufren los conflictos que se despliegan en las regiones montañosas, además de una pobreza, en ocasiones extrema, así como la pérdida de su patrimonio natural y marginación.
El Año Internacional de las Montañas (2002) dio un nuevo impulso a la ejecución de un plan de ordenación sostenible de las regiones montañosas de México, formulado en 1999 con un programa forestal estratégico de largo plazo, una cruzada nacional en defensa del agua y los bosques y un programa hidrológico nacional (2001-2006).
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