Casi el 40 por ciento del territorio boliviano es montañoso, y el 62 por ciento de la población del país vive en esas regiones. En Bolivia, la pobreza extrema y la inseguridad alimentaria son un gran problema, en particular en las zonas más altas, donde la población vive a nivel de subsistencia. Estas regiones montañosas han estado desatendidas desde hace mucho tiempo; en algunas partes, la infraestructura de comunicaciones es deficiente, falta agua, los recursos naturales sufren presiones y, en consecuencia, la estabilidad de los ecosistemas está amenazada. Hay una nutrida migración de las zonas montañosas a las tierras bajas y las ciudades.
Bolivia participó activamente en el Año Internacional de las Montañas -. Formó un comité nacional para organizar acontecimientos para celebrar el Año y para evaluar la situación social y ambiental de las zonas montañosas del país. Esta labor inicial destacó algunos de los principales problemas de las zonas montañosas de Bolivia: además de la pobreza y la deficiente gestión de los recursos naturales, no existe tipo alguno de apoyo social ni económico para las comunidades de las montañas. Se hizo patente que la minería y la industria han contaminado los ríos y los lagos más allá de lo aceptable, y hoy se reconoce en general la urgencia de políticas para la ordenación de cuencas hidrográficas.
El Instituto Boliviano de la Montaña (BMI) es una fundación sin fines de lucro con sede en ciudad de La Paz, Bolivia. Esta Institución se fundo en el año 2002, inspirada en la celebración del Año Internacional de las Montañas. En concordancia con la Agenda 21 de las Naciones Unidas, la misión del BMI es la de contribuir al desarrollo sostenible de regiones de montaña en Bolivia a través de investigación científica, capacitación y asistencia técnica, intercambio de experiencias y la realización de proyectos.
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