Afganistán es un país montañoso y en extremo pobre. Un 85 por ciento de la población afgana trabaja en la economía rural. La agricultura en Afganistán constituye en gran medida una actividad familiar, en la que las mujeres y los niños participan al igual que los hombres, a través de la horticultura y la cría de ganado. El país ha sufrido enormemente por los problemas políticos y militares recientes, que han conducido a la destrucción de la infraestructura y al desgaste de la base de activos sociales y económicos. Una aguda sequía entre 1998 y 2001 se sumó a las dificultades del país.
Una de las regiones más pobres de Afganistán es Hazarajat Oriental, que se extiende sobre las montañas al noroeste y el este de Kabul y comprende toda la provincia de Bamiyan y las zonas altas d Wardak, ghazni, Uruzgán y Ghor. La población local vive a entre 2 000 y 3 200 metros de altura, mientras que las zonas de pastoreo del verano están a mayor altura, a más de 4 000 metros. La vida en estas zonas es una lucha permanente. Los hazaras son uno de los grupos étnicos del Afganistán y constituyen cerca del 9 por ciento de la población. Han sufrido durante más de un siglo la discriminación y el descuido, agravados por la guerra civil, los abusos contra los derechos humanos y, en fecha más reciente, una intensa sequía.
Hoy en día, más de 430 300 agricultores de las montañas del Hazarajat reciben asistencia a través de un gran proyecto de desarrollo. El objetivo del proyecto de la FAO, financiado por el Reino Unido, es reducir el hambre y la malnutrición en esta región, mejorar la producción agrícola, crear oportunidades de obtener ingresos y fortalecer o crear instituciones comunitarias, en el distrito y la provincia. Más información...
Las mujeres en Afganistán, Día Mundial de la Población (11 de julio, 2006).
Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), principal organización coordinadora del Día Mundial de la Población, aprovechó la ocasión para hacer hincapié en el sufrimiento de las niñas y las jóvenes en la alejada región de Badakshán, en Afganistán. El difícil entorno de Badakhshán, en las montañas de Pamir, tiene el índice de mortandad materna más elevado del mundo. De cada 100 000 recién nacidos, mueren 6 500 mujeres. En este lugar, una mujer afronta casi 600 veces el peligro de morir en el parto que sus homólogas de América del Norte. De los miles de niños que quedan huérfanos de madre, el 75 por ciento morirá durante el parto o poco después. El personal sanitario afirma que esta crisis tiene mucho que ver con la baja condición social y nutricional de sus víctimas, así como con la lejanía y lo accidentado del territorio y la falta de infraestructura. El FNUAP, un miembro del Alianza para las Montañas, trabaja para reducir el sufrimiento y ofrecer mejores oportunidades a las niñas y las jóvenes del Badakhshán. Desde 2003, la organización crea conciencia de cuestiones de salud mediante la capacitación para personal sanitario en centros de atención obstétrica de emergencia y formación para dirigentes locales de instrucción, las mujeres y sus familias, en materia de planificación familiar y atención prenatal y antenatal. Lea el artículo "Morir para dar vida: la mortandad materna en Afganistán" (en inglés).