Las montañas son depósitos de diversidad genética que contribuye a alimentar al mundo. Unas 20 plantas proporcionan el 80 por ciento de la alimentación humana. Seis de ellas (el maíz, las papas, la cebada, el sorgo, las manzanas y los tomates, se originaron en zonas montañosas. Otras siete, el trigo, el arroz, los frijoles, la avena, las uvas, las naranjas y el centeno, se produjeron en las montañas y dieron lugar a muchas variedades).
Las montañas tienen gran importancia en el acopio y almacenamiento del elemento más importante para la vida en la Tierra: el agua dulce. Los ríos y arroyos que bajan de las montañas son nexos vivos que comunican a las comunidades de las montañas con las de las tierras bajas. Más de la mitad de la población del mundo depende del agua dulce que llega de las montañas y muchos factores diversos pueden dañar o envenenar este recurso vital de la vida. Todos sufren las consecuencias.
Cuando se talan los bosques de las montañas en forma insostenible y se deforestan extensas superficies para dedicarlas a la agricultura, la ganadería o la minería, el agua que suele llegar a las cuencas hidrográficas corre sobre laderas desiertas. La erosión que se produce transforma el suelo de las montañas y pueden producirse aludes, deslaves e inundaciones. Con la pérdida del suelo fértil y de los bosques los ríos comienzan a sedimentarse y especies raras de vegetales y animales pueden correr peligro de extinción.
Esta degradación ambiental a menudo se traduce en el incremento de la pobreza y el hambre para los pobladores de las montañas, que ya son de las personas más pobres y que más hambre pasan en el mundo. Al escasear los recursos pueden surgir conflictos por su aprovechamiento. Muchos hombres, mujeres y familias se ven obligados a emigrar a las ciudades de las tierras bajas. Las comunidades de las montañas se desintegran y desaparecen culturas enteras e idiomas.
La demanda cada vez mayor de agua, las consecuencias del cambio climático, el aumento del turismo, las presiones de la industria y la agricultura en un mundo cada vez más globalizado, son algunos de los desafíos que afronta el desarrollo sostenible en las regiones de montaña.
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