La dificultad de acceso quizá sea el factor que más influye en la vida de los pobladores de las montañas. Y si bien las mujeres de estas zonas afrontan muchos de los mismos problemas que sus congéneres del mundo en desarrollo, la altitud, lo escarpado del terreno y el aislamiento intensifican la vida y el trabajo de aquellas que viven en las montañas.
Las mujeres son vitales para la sostenibilidad de las comunidades montañesas y desempeñan una función predominante en la producción agrícola, la gestión de los recursos y la vida doméstica. Sin embargo, hay poca información de la situación de las mujeres y las relaciones de género en las zonas montañosas. Los estudios sobre las mujeres suelen centrarse en la población de las tierras bajas y los ambientes urbanos, y están prácticamente ausentes en la historia económica y social de la mayor parte de las regiones montañosas, escrita en gran medida por los hombres.
Es imposible hacer una descripción general de las relaciones de género en las zonas de montaña. Cada región tiene sus características culturales y ambientales propias. Este texto se basa en una abundante investigación realizada en el Hindu Kush de los Himalaya.
En general, las mujeres que viven en las zonas montañosas tienen más libertad de movimiento, independencia en la toma de decisiones y disfrutan de una mejor posición que las mujeres de las zonas bajas. Esto puede obedecer a una mentalidad religiosa menos rígida, como la de los sistemas indígenas, y a su vital contribución al sustento en el agreste medio montañés.
Pero esta condición corre peligro. Si bien la dificultad de acceso ha contribuido a conservar muchas lenguas y tradiciones culturales en las zonas montañosas, las presiones para adoptar las culturas "nacionales" hoy amenazan con debilitar la función central de las mujeres al relegarlas al ámbito y las tareas domésticas.
En las zonas montañosas las mujeres llevan una carga de trabajo más pesada que los hombres. Ellas participan en las labores agrícolas y pecuarias prácticamente por igual que los hombres, además cargan el agua, recogen leña y forrajes, y elaboran alimentos, cocinan y cuidan a los niños.
Pero la carga de trabajo de las mujeres de las montañas es todavía más onerosa debido a factores como la degradación del medio ambiente, el acceso limitado a los recursos y la ausencia de los hombres, que a menudo buscan trabajo en las tierras bajas. Además esas mujeres suelen carecer de independencia económica y tienen un acceso limitado a la atención sanitaria y la educación.
La supervivencia de las comunidades de las montañas exige que los hombres emigren para realizar sus actividades comerciales y de pastoreo. En esos periodos, las mujeres mantienen las granjas y la vida doméstica y participan en pequeñas actividades comerciales y para obtener ingresos. La migración masculina a las tierras bajas y los centros urbanos para obtener salarios deja a las mujeres al frente de la familia durante largos periodos, con acceso limitado a créditos, servicios de extensión agrícola y de otros tipos.
Las mujeres pocas veces son propietarias o tienen derechos de tenencia sobre las tierras, los árboles, el agua y otros recursos naturales. Si bien ellas realizan la mayor parte de las actividades agrícolas, pocas veces cuentan con derechos formales sobre las tierras o la propiedad de los animales. Esta falta de derechos sobre los recursos productivos se traduce en la imposibilidad de presentar garantías para obtener préstamos bancarios, y es un obstáculo para mejorar y acrecentar sus actividades agrícolas y obtener ingresos monetarios.
Los servicios de extensión en general se han proporcionado a los campesinos propietarios de tierras, capaces de obtener créditos e invertirlos en insumos e innovaciones tecnológicas. Como las mujeres no suelen tener acceso a las tierras ni otras garantías, los servicios de extensión no las incluyen. Esta situación margina la función de ellas en los sistemas de producción agrícola al hacerse énfasis en las variedades de cultivos de alto rendimiento, a las que las mujeres tienen poco acceso, y no se valoran aprovechan ni fortalecen los conocimientos tradicionales que ellas poseen en materia de agricultura y gestión de los recursos.
Las mujeres tienen que recorrer mayores distancias para recoger leña y forrajes, a consecuencia de la disminución de los recursos forestales y de la base agrícola. La degradación ambiental de las zonas montañosas también incrementa la erosión de la capa superior del suelo, lo que hace malograrse las cosechas. En consecuencia, aumentan la emigración, los déficit alimentarios y el desplazamiento de las mujeres de las montañas hacia las zonas bajas y los centros urbanos.
Si bien va en aumento el número de niñas que asisten a la escuela en las montañas, la matrícula de ellas sigue siendo considerablemente inferior que la de los niños. Pero que se inscriban en la escuela no significa que vayan a clases. Cuando las madres necesitan ayuda para cuidar a otros niños y para las tareas domésticas, las niñas tienen que abandonar la escuela.
La atención sanitaria sigue estando descuidada en las zonas montañosas. Si bien en algunas zonas hay hospitales cercanos, las mujeres de las montañas en general son las menos favorecidas de los servicios médicos, de planificación familiar y atención médica con personal femenino.
En el frío de las regiones elevadas se acelera el metabolismo de los alimentos, de modo que la población necesita consumir más calorías. Como las mujeres a menudo tienen menos acceso a los recursos domésticos, ellas y las niñas corren más peligro de pasar hambre y de estar mal nutridas.
La mayor parte de las comunidades de las montañas tampoco disfrutan de reservas de agua ni servicios de sanidad adecuados, lo que incrementa el riesgo de enfermedades por causas de higiene. Las mujeres, principales encargadas de transportar el agua y sus principales consumidoras, están en constante contacto con aguas contaminadas, lo que incrementa su vulnerabilidad.
En los países en vias de desarrollo, la falta de instrucción de las mujeres y la pesada carga de trabajo que soportan les impide participar plenamente en la política. Con todo, está aumentando el número de mujeres que votan y asumen funciones directivas en las comunidades de las zonas montañosas.
Muchas mujeres de las zonas de montaña no tienen confianza en sí mismas y se consideran menos importantes que los hombres. Entre los factores que repercuten en la autoestima de las mujeres de las montañas están la cultura, la educación, la interacción con personas externas a la comunidad, y la capacidad de ganar ingresos, entre otros. Incluso en el Tibet, donde suele describirse a las mujeres como libres de espíritu y de carácter fuerte, ellas tienen una imagen de sí mismas de menor valor que la de los hombres.
Si bien en muchas zonas montañosas hay actividades públicas para ayudar a las mujeres rurales, existen vacíos importantes entre los objetivos de las políticas y las realidades locales. Las políticas elaboradas fuera de la comunidad no son apropiadas para el contexto local y pueden pasar por alto las actividades cotidianas de los hombres y las mujeres. En ocasiones éstas están demasiado ocupadas para aprovechar los servicios médicos y de educación. A menudo, las directivas llegan sin financiamiento, de modo que se traducen en poco más que la expresión de una intención anotada en los documentos oficiales.
La Notas de la FAO sobre Tenencia de la Tierra proporcionan información sobre tenencia de la tierra y lo hacen en un formato que puede ser utilizado por las organizaciones de base que trabajan con pequeños agricultores y con otros miembros de comunidades rurales. Esta guía se centra en las relaciones entre los sexos y la forma en que su estructura puede afectar al acceso a la tierra. La guía proporciona información sobre las buenas prácticas para la integración de género. Presenta algunas de las estrategias que pueden ser utilizadas para mejorar la igualdad de género con respecto al acceso a la tierra. La guía concluye perfilando algunas estrategias que pueden ser usadas en los proyectos de tenencia de la tierra como la reforma agraria, la titilación de la tierra y el catastro. Más ... top