En los lagos, arroyos, ríos y embalses de las montañas hay una abundante reserva de peces y muchas pesquerías que pueden ser una fuente decisiva de alimentos e ingresos para las comunidades de esas zonas. En las regiones de montaña a menudo escasea la proteína, por lo cual el pescado de agua dulce proporciona esta proteína tan necesaria, micronutrientes y ácidos grasos esenciales. Y la pesca local de agua dulce tiene particular importancia en los países montañosos que no tienen litorales o en las zonas montañosas alejadas sin acceso o con disponibilidad limitada de recursos pesqueros marinos.
Hasta ahora se ha prestado poca atención a la importancia de establecer y proteger las pesquerías y la acuicultura en las regiones de montaña, en particular en los países en desarrollo. Sin embargo, la pesca y la piscicultura podrían ser elementos vitales de los planes de desarrollo generales, así como un medio significativo de complementar los ingresos y enriquecer una alimentación deficiente.
El medio ambiente es la clave para el bienestar de la población de peces, y el deterioro del hábitat acuático puede dañarla. De modo que cuando las cuencas hidrográficas de las montañas se degradan o se agotan por el abuso y la explotación excesiva de los recursos naturales, la población de peces sufre necesariamente las consecuencias. La deforestación y la erosión del suelo, que contribuyen al incremento de la sedimentación en los arroyos y los ríos, pueden dañar los preciosos sistemas acuáticos, y a las especies de peces que dependen de éstos.
Asimismo, la industria y la agricultura a menudo interfieren con la salud de los medios acuáticos. La contaminación del agua con residuos industriales y sustancias agroquímicas (herbicidas, fertilizantes y plaguicidas) puede ser muy nociva para las poblaciones de peces.
Las pesquerías de las montañas también sufren presión en las zonas donde hay inseguridad alimentaria y donde las poblaciones de peces son limitadas y se puede fácilmente explotarlas en exceso. Los peces corren peligro a cada paso de su ciclo vital, es difícil remontar el río para desovar, y las presas y otros obstáculos que pueden encontrar en su camino agrava el esfuerzo. Es necesario proteger a los peces en los sitios donde desovan o cuando están madurando los huevecillos. Para las personas es muy fácil atrapar con arpones o con palos peces cargados de huevecillos. Otras técnicas de pesca insostenibles, como la utilización de dinamita y electricidad, siguen proliferando. La pesca clandestina es otro problema grave, que amenaza la viabilidad de muchas pesquerías privatizadas.
Todos estos factores se traducen en que muchas especies autóctonas de peces, como el mahseer, originario de la región de los Himalaya, corren peligro de extinción, y la repoblación de estas especies amenazadas puede ser un procedimiento costoso.

En las regiones de montaña las presas son fuentes importantes de energía y de riego, pero perturban los ecosistemas y producen efectos devastadores en las poblaciones de peces, obstruyen sus rutas de migración y modifican su hábitat al detener o desviar el curso del río. En consecuencia, la población de peces no puede llegar a sus sitios tradicionales de desove o alimentación. En Europa y en América del Norte la legislación impone dotar a las presas de sistemas de paso para los peces, pero en muchos países en desarrollo no existen estas disposiciones. Tres pasajes, o “escaleras”, pueden ayudar a los peces a remontar el río para desovar al proporcionárseles una serie de estanques escalonados que puedan pasar fácilmente. La mayor dificultad consiste en el diseño de estas escaleras para los peces, tienen que ser adecuadas para la biología y el comportamiento de las especies interesadas. En otras palabras, tienen que construirse de forma tal que todas las especies puedan remontar el río sin tener que saltar para superar el obstáculo.
Es esencial reglamentar la pesca, pero las disposiciones tienen que aplicarse con realismo. En algunas zonas habría que imponer la utilización de licencias y proteger las pesquerías privadas. También es necesario reconciliar las necesidades de otros usuarios del agua con la gestión de la pesca. Respecto al cumplimiento de los reglamentos, la información es decisiva, hay que informar a la población de las montañas de la importancia de fomentar la gestión de la pesca sostenible y la protección de las especies y las poblaciones de peces.
Cuando países colindantes comparten los recursos hídricos, y por lo tanto también las poblaciones de peces migratorios, debe darse prioridad a la cooperación regional. Puede ser la forma más económica de resolver problemas comunes que se presentan en las iniciativas pesqueras, y difundir experiencias.
En muchas zonas de montaña del mundo en desarrollo, todavía está por introducirse la cría y producción de peces de agua dulce. Sin embargo, la rehabilitación de ríos y lagos puede contribuir a conservar las especies de peces amenazadas y mejorar la pesca privatizada en aguas continentales. Para mantener la sostenibilidad de los peces autóctonos e incrementar la producción de pescado, muchos países montañosos practican hoy la acuicultura y el mejoramiento de las poblaciones de peces.
Se pueden crear algunas poblaciones de peces para incrementar los recursos pesqueros en las grandes masas de agua continentales, como lagos y embalses, e introducir especies más productivas. A fin de integrar la pesca en el desarrollo rural y las iniciativas de desarrollo de los recursos hídricos se necesita más información sobre la biología y el comportamiento de las reservas existentes de peces, sus pautas de migración y las tasas de agotamiento de las poblaciones. Sobre todo, es importante evaluar cuánto se pesca en cada región, dato difícil de precisar porque la pesca en agua dulce en estas zonas suele ser una ocupación de tiempo parcial, practicada por muchas personas pero de manera intermitente.
La ejecución de programas de acuicultura, por viables que pudieran ser, puede ser costosa al principio. Un proyecto reciente de acuicultura en las provincias montañosas del norte de Viet Nam ha dado muy buenos resultados en la lucha contra la pobreza y ha mejorado los medios de subsistencia de las minorías étnicas pobres. En este caso, un programa de microfinanciación dio el impulso inicial al proyecto. Muchas comunidades de las montañas sin duda se beneficiarían de este ejemplo.
Al agotarse las poblaciones de peces, la única opción viable es crear nuevas poblaciones, pero puede ser una operación delicada, en especial si se introducen especies no autóctonas que podrían competir con las autóctonas o ser portadoras de nuevas enfermedades. Crear nuevas poblaciones de peces también puede ser costoso y prohibitivo para las comunidades pobres, o los costos tienen que ponderarse atentamente con referencia a los ingresos que generaría la pesca.
La pesca en los canales de riego tiene gran potencial. La ingeniería genética ha prestado poca atención a la producción pesquera, pero recientemente se han realizado consultas de expertos entre especialistas en pesca y especialistas en riego para aprovechar ese gran potencial. Además de ofrecer una valiosa fuente de alimentos, la presencia de algunas especies produce beneficios al reducir enfermedades que se transmiten a través del agua, ya que estos peces se alimentan de los agentes de esas enfermedades, como los caracoles y las larvas de insectos.
Para explotar la pesca en los canales de riego es necesario adaptar las estructuras de irrigación para evitar que los peces pasen a los canales o sean succionados de los ríos por los centros de bombeo. También es importante mantener fuera de estos canales a las especies no autóctonas, que pudieran competir con ventaja con las especies locales y llegar a ser un peligro para la existencia de éstas.
Los peces son una de las numerosas especies acuáticas que pueden vivir en los arrozales, junto con los reptiles, los moluscos y los crustáceos. La presencia de estas especies garantiza el bienestar de la biodiversidad, es decir, el control de plagas y enfermedades que podrían dañar los cultivos y el ganado, a la vez que proporcionan a la población rural pobre una importante fuente de alimentos junto con su cereal básico que es el arroz. Pero las presiones demográficas y los métodos de producción intensivos están amenazando seriamente esta biodiversidad acuática. Los contaminantes se unen a los métodos destructivos de pesca en la destrucción de estos ecosistemas. Cada vez está más documentado que los recursos acuáticos naturales están disminuyendo. El Año Internacional del Arroz, que se celebra en 2004, ha dado oportunidad de llamar la atención a la importancia de estos recursos acuáticos y los riesgos que sufren. top